¿Caldo casero o caldo industrial?

28/02/2011

Maria José es una estudiante de Dietética y está investigando acerca de los caldos. Se plantea la duda de elegir entre el casero o el industrial.

 En mi más modesta opinión, un buen caldo casero, hecho con ingredientes naturales, le da casi siempre cien vueltas a cualquier caldo industrial, por bueno que éste sea. El problema es que no siempre tenemos tiempo de hacerlo, y saber elegir un caldo en el súper no es tarea fácil.

Una gran ventaja respecto al casero es su durabilidad en el tiempo gracias a la pasteurización. Sin embargo, en un análisis elaborado por la OCU recientemente revela que, en muchos casos, las etiquetas no son explícitas a la hora de detallar las cantidades de sal, el tipo de grasa empleado o la proporción de ingredientes que usan. En ese estudio se incluyen 16 caldos de brick, 12 deshidratados en pastillas y 1 concentrado en cacito, todos ellos de pollo o gallina; todos ellos llevan una lista de ingredientes, pero en 7 de ellos falta indicar el porcentaje de pollo utilizado en su elaboración. La única marca que detalla las cantidades de TODOS sus ingredientes, es ANETO.

Además, el contenido en sal suele ser elevado, y casi todos llevan potenciadores del sabor como el glutamato, que es rico en sodio (sal).

Es muy difícil que un caldo de pollo por ejemplo, preparado de forma industrial tenga el mismo valor nutritivo o las características de sabor que uno preparado en casa (según Alejandro Domingo Gutiérrez, especialista en Medicina Interna, Endocrinología y Nutrición del Hospital USP San Camilo de Madrid).

Además, la creencia de que al cocer, los alimentos pierden sus propiedades nutritivas no es cierto: las carnes o pescados liberan su jugo al caldo y terminará destruyéndose el tejido conjuntivo, contribuyendo a su ternura. Se consigue también una mejor digestión de sus proteínas. En cuanto a las verduras, al cocerlas conseguimos que el alimento se ablande por destrucción de la pectina o el almidón, facilitando su digestión. Por otra parte, la cocción consigue la destrucción de prácticamente todos los agentes causantes de enfermedades que se encuentran en alimentos crudos.